miércoles, 23 de mayo de 2007

ANISAKIS

Los parásitos nemátodos de la familia Anisakidae se caracterizan por comprender diversas especies de anisákidos, siendo la más conocida por su asociación acasos humanos el Anisakis simplex. Las larvas o fases juveniles de este parásito son blancas con sección redondeada y cuerpo cilíndrico y alargado, midiendo habitualmente entre 2 y 3 cm. , pudiendo localizarse dentro del tubo digestivo de peces y cefalópodos marinos, en su cavidad peritoneal, en las vísceras y en su musculatura en forma espiral típica.
La enfermedad en el hombre:

a) Forma aguda: El hombre puede adquirir la enfermedad aguda llamada anisakiasis al consumir pescado de origen marino crudo o insuficientemente cocinado que contenga larvas viables este parásito. Los síntomas se deben a las lesiones ocasionadas por el parásito en su tubo digestivo, y consisten en dolores epigástricos o intestinales, urticaria, vómitos, nauseas, diarreas y a veces fiebre moderada en los primeros días tras la ingestión del pescado parasitado.

b) Forma alérgica: El enfermo que tenga algún episodio anterior de anisakiasis digestiva puede sensibilizarse a las proteínas del parásito y padecer alergia entonces, cada vez que ingiera productos parasitados, puede padecer urticaria o anafilaxia minutos o varias horas después de ingerir este pescado, incluso cocinado. Esto puede ocurrir, pues, en los pacientes que sufrieron con anterioridad la fase aguda de la enfermedad y se sensibilizaron al parásito.

Lo que puede hacerse para prevenir la enfermedad es cocinar bien el pescado. Una temperatura mayor o igual a 60º C durante un mínimo de 10 minutos en el centro de la pieza destruye cualquier posible larva de anisakis.
En el caso de consumir platos a base de pescados que no han sido tratados por calor suficientemente como son los boquerones en vinagre (realmente están crudos, y el vinagre no es un tratamiento suficiente para destruir las posibles larvas) es necesaria su congelación antes de su consumo (una vez eviscerados y lavados y antes de ser elaborados). Una temperatura de -20ºC en el interior del producto durante un tiempo mínimo de 24 horas (según el R.D. 1437/1992) garantiza la destrucción de posibles larvas del parásito que pudieran encontrarse en dichos boquerones.

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